Sus hijos lo esperan y su pareja ya cree que está muerto: el drama de la familia de Manlio Martínez
TNLa última vez que alguien vio a Manlio Martínez con vida fue en la madrugada del 30 de abril, borracho, en el sector donde descargan los camiones recolectores en el basural de la Colonia Nueva Esperanza, en la meseta neuquina. Desde entonces, su pareja Noelia Cortés y sus tres hijos esperan respuestas que no llegan. A casi un mes de su desaparición, la desesperación de la familia se mezcla con una acusación concreta: los rastrillajes se frenaron antes de terminar.
"Dijeron que iban a hacer 15 metros hacia adentro y no lo hicieron. Apenas removieron uno o dos metros, donde entraba la máquina", denunció Noelia en diálogo con LM Neuquén. Según relató, el último gran operativo, realizado el jueves 14 de mayo, comenzó cerca del mediodía y se interrumpió alrededor de las 14:20. "Vino la encargada y sacó la máquina de donde estaba trabajando para ir a desarmar ranchitos de la gente que vive ahí", sostuvo.
La mujer aseguró que cuando quisieron controlar el avance del pozo, un policía les indicó que faltaba media hora más de trabajo. Esa media hora nunca ocurrió.
Lo último que se sabe de Manlio
La investigación logró reconstruir parte de la noche de la desaparición. El 29 de abril, entre las 21 y las 23, Martínez compró bebidas alcohólicas en un negocio lindante al basural, en la zona de Choconcito. Ya en el predio, un reciclador declaró haberlo visto borracho alrededor de las 3 de la madrugada del 30 de abril. Ese es el último registro conocido de su presencia con vida.
El hombre vivía en una precaria casilla con cerco de pallets en el Choconcito y frecuentaba el Complejo Ambiental — parte de cuya operatoria está concesionada a la empresa BASA — para reciclar materiales, llegando incluso a pasar noches enteras en el lugar. Tenía consumo problemático de alcohol y el día que desapareció salió de su casa dejando el celular, lo que dificultó desde el inicio cualquier rastreo tecnológico.
Dos hipótesis y llamados anónimos
La causa está a cargo de la fiscal Lorena Juárez, de la Fiscalía de Homicidios, y mantiene abiertas dos líneas: un accidente dentro del basural o un crimen. Noelia descarta la primera. "Con vida no creo que esté. Me llega información de que algo le hicieron y lo tiraron ahí", afirmó.
La mujer dijo haber recibido llamados anónimos en los que le mencionaron los nombres de dos hombres del barrio que supuestamente habrían golpeado a Manlio la noche de la desaparición. Según relató, la Policía allanó viviendas vinculadas a esos sospechosos, ambos estuvieron demorados durante horas y se les secuestraron los celulares, que actualmente estarían siendo peritados.
Desde la investigación, fuentes allegadas reconocieron que en el rastrillaje del 14 de mayo "se removió el lugar cercano donde trabajaba la máquina, pero no se ubicó ningún indicio de presencia de personas, con vida o no", y aclararon que las condiciones del predio dificultan cualquier hallazgo: "Es un basurero, hay prendas de vestir y residuos de todo tipo".
Mientras la Justicia avanza a un ritmo que la familia siente insuficiente, Noelia enfrenta también la dureza del día a día. Sus hijos de 6 y 8 años quedaron al cuidado de un hermano suyo. Ella permanece con la nena más pequeña, de 4 años. "Mis papás me ayudan, también mi suegra y la gente del merendero", contó.

