Atropelló a un motociclista, se fue sin ayudarlo y las cámaras lo filmaron todo: el fallo que sacude a Zapala

Un juez civil de Zapala condenó a un conductor a pagar más de $52 millones a un motociclista que quedó gravemente herido tras un choque provocado por una conducción que reunía tres agravantes: contramano, velocidad excesiva y alcoholemia positiva de 1,44 gramos. 
General21 de mayo de 2026TNTN

Una condena civil dictada en Zapala volvió a poner en el centro del debate las consecuencias de manejar de manera irresponsable. El juez Marcos Recupero estableció que un conductor deberá indemnizar con más de 52 millones de pesos a un motociclista que sufrió graves lesiones en un siniestro vial en la intersección de Avenida San Martín y calle Avellaneda.

El fallo consideró probado que el automovilista conducía su camioneta en contramano, a velocidad excesiva y con 1,44 gramos de alcohol por litro de sangre, más del triple de lo permitido por la legislación vigente. Tras el impacto, el conductor escapó del lugar sin asistir al motociclista herido.

Las cámaras reconstruyeron todo

Uno de los factores determinantes del expediente fue el material captado por cámaras de seguridad de la zona, que permitió a los peritos accidentológicos reconstruir la mecánica del choque con precisión. Según el informe técnico incorporado al expediente, la camioneta circulaba por calle Avellaneda en sentido contrario al permitido y al llegar a la intersección con Avenida San Martín invadió la trayectoria de la motocicleta, que avanzaba correctamente en sentido norte-sur.

El análisis de las imágenes, sumado a las marcas en el asfalto y los daños en ambos vehículos, permitió establecer que la camioneta circulaba a aproximadamente 72 kilómetros por hora, muy por encima del límite permitido para una intersección urbana sin semáforos. La violencia del impacto fue tal que la moto salió despedida más de 20 metros.

Sin margen para la duda

En su resolución, el juez Recupero fue taxativo: no existieron elementos que permitieran atribuir ninguna responsabilidad al motociclista ni circunstancias externas que pudieran explicar el siniestro. "No se verifica la existencia de un hecho de la víctima que permita interrumpir el nexo causal", señaló en el fallo, descartando también la intervención de terceros o factores fortuitos.

El magistrado remarcó que el choque fue consecuencia exclusiva de una conducción antirreglamentaria y enumeró expresamente las tres conductas que lo determinaron: circular en contramano, a velocidad excesiva y bajo los efectos del alcohol. La pericia de alcoholemia arrojó 1,44 g/l, un nivel que refleja un estado de ebriedad considerable.

Para fijar el monto de la indemnización, la Justicia evaluó en detalle las consecuencias que el accidente tuvo sobre la vida del motociclista. El hombre debió ser operado quirúrgicamente con colocación de material de osteosíntesis y atravesó un prolongado proceso de rehabilitación. El expediente también incorporó informes sobre las secuelas psicológicas derivadas del siniestro.