El Niño pone a prueba la infraestructura: por qué ninguna obra tolera estas lluvias

Especialistas advierten que ninguna infraestructura está dimensionada para las lluvias de El Niño.
24 de octubre de 2026TNTN

El fenómeno de El Niño, que afecta con mayor intensidad a Neuquén y Mendoza, presenta dos rasgos especialmente preocupantes: tormentas severas repentinas y cambios de clima en cuestión de minutos que golpean zonas muy localizadas. Según los especialistas citados, ninguna infraestructura del país, aun con mantenimiento perfecto, está dimensionada para este nivel de precipitaciones.

La acumulación de agua es una consecuencia natural porque no existen obras capaces de afrontar semejantes caudales. Neuquén desarrolla un plan de obras sin precedentes, pero lo que no se hizo durante décadas no puede resolverse de un día para otro. Por eso, la prevención y la mitigación de daños resultan centrales, y a ello se aboca la Provincia, en especial sus equipos de emergencias.

Suelos saturados y tormentas difíciles de anticipar

Las lluvias inusuales llevan a los suelos a un nivel de saturación cercano al 100%, lo que anula casi por completo su capacidad de infiltración. La descarga de grandes volúmenes de agua en lapsos breves es la principal responsable. Además, los especialistas y climatólogos coinciden en que la naturaleza ultra localizada y el rápido desarrollo de las celdas convectivas, las unidades que forman las tormentas, reducen el margen de predicción a pocos minutos y dificultan anticipar los núcleos más dañinos.

Por qué la infraestructura no alcanza

Según esa mirada, las redes viales, los sistemas de desagüe pluvial urbano y las defensas históricas fueron proyectadas con parámetros climáticos que hoy están superados. Por eso se producen daños severos, colapsos de calzadas y anegamientos inevitables. El agua busca sus cauces y depresiones naturales, lo que representa un riesgo directo para los asentamientos levantados en zonas no habilitadas, como márgenes y riberas.

Reducir la exposición de la población

Frente a este escenario, la estrategia de la Provincia es bajar drásticamente la exposición de la población al peligro. El equipo provincial de respuesta a emergencias está operativo, con protocolos activados, identificación de vías de evacuación seguras y puesta a punto de centros de evacuación y espacios alternativos de contención.