El reconocido médico y docente de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo), José Allevato, murió este jueves a los 75 años. Allevato fue un prestigioso médico clínico, hepatólogo y docente que dejó una profunda huella en la salud pública de la provincia de Neuquén, y desarrolló una parte fundamental de su carrera profesional en el Hospital Castro Rendón, el centro de salud de mayor complejidad de la provincia.
Su fallecimiento causó un profundo dolor tanto en la comunidad médica como en la universitaria. "La comunidad educativa de la FaCiMed lamenta profundamente el fallecimiento de quien fue Médico y Profesor de la Cátedra de Medicina I de la carrera de Medicina de nuestra Facultad. Desde la Facultad de Ciencias Médicas, acompañamos a la familia con el mismo afecto que supo generar en su compromiso por la tarea docente y asistencial", expresó la institución a través de un comunicado difundido en sus redes sociales.
Una amplia trayectoria en la salud pública neuquina
El legado de Allevato abarca tanto la medicina asistencial como la formación de nuevos profesionales. Ingresó al sistema público de salud de Neuquén en mayo de 1976 como médico residente del entonces Hospital Regional, y con el paso de los años se convirtió en una pieza clave de la institución, desempeñándose en sus servicios clínicos y laboratorios durante décadas. Fue, además, un especialista referente en enfermedades del hígado en toda la región, y formó parte de distintos hitos médicos prestando servicios tanto en el hospital público como en instituciones privadas, como la Clínica Pasteur, donde participó activamente en el seguimiento de pacientes complejos y en programas de procuración y trasplante hepático.
A su vez, ejerció la docencia como profesor de la cátedra de Medicina I en la carrera de Medicina de la UNCo, y colaboró de manera constante con el Colegio Médico de Neuquén, brindando charlas públicas y campañas informativas, especialmente enfocadas en la prevención de las hepatitis virales. Su fallecimiento generó un profundo dolor en la comunidad médica y académica de la UNCo, donde se lo recuerda especialmente por su calidez humana, su docencia generosa y su compromiso inquebrantable con cada uno de sus pacientes a lo largo de toda su carrera profesional.


