El viernes fue un día de celebración para Francisco Martín Peuchot. El adolescente de 16 años acompañó el acto de promesa a la bandera de una de sus sobrinas, compartió un asado familiar en la casa de su tía Sara y pasó la tarde junto a sus seres queridos. Horas después, alrededor de las 21:30, estaba parado frente a su domicilio en Lago Epulafquen y Monte Hermoso, en el barrio Confluencia de Neuquén, cuando comenzaron a escucharse disparos desde una zona cercana. Uno de los proyectiles lo alcanzó en la cabeza. Murió prácticamente en el acto.
Francisco llegó al Hospital Castro Rendón trasladado en un vehículo particular, pero no hubo nada que hacer. Era la única persona herida con arma de fuego en el lugar. La autopsia, dispuesta por la Fiscalía de Homicidios, confirmó lo que los médicos ya sabían: murió por un único disparo en la cabeza, que provocó un traumatismo penetrante grave.
Un conflicto de cinco años que terminó con una muerte
El comisario inspector Juan Barroso, jefe del Departamento de Seguridad Personal, fue claro al describir el contexto: el crimen se produjo en el marco de un conflicto de larga data entre las familias Cañete y Maripán, que ya había derivado en abusos de armas, amenazas calificadas y múltiples episodios de violencia en el barrio. El funcionario recordó que esa disputa tiene antecedentes concretos: Darío Ezequiel Maripán, "el payaso Maripán", mató a Luis Eduardo Cañete, lo que encendió la mecha de una rivalidad que arrastra años.
La tía de Francisco, Sara, confirmó ese relato a LM Neuquén. "De ahí viene todo y arrastró a toda mi familia. Está presa esa persona, está pagando por el crimen que cometió", dijo, describiendo una cadena de violencia que, en su visión, podría haberse cortado antes si las denuncias previas hubieran tenido respuesta.
Porque la tragedia, según la familia, pudo haberse evitado. La madre de Francisco venía denunciando desde hacía tiempo ataques a balazos y pedradas contra su vivienda. El miedo era cotidiano y, aseguran, en los últimos días la violencia había recrudecido.
"Quiero justicia por mi sobrino. Mi familia está destrozada. Ella venía denunciando lo que ocurría: piedrazos, tiros contra su casa", dijo Sara, quien también subrayó que Francisco no era quien buscaba el conflicto. "Mi sobrino no era malo, siempre trataba de calmar las cosas", afirmó.
Un adolescente detenido y cinco allanamientos
La investigación avanzó rápidamente. La División Homicidios individualizó a un sospechoso en pocas horas, lo que derivó en cinco allanamientos realizados el sábado. Como resultado, fue detenido un adolescente de 16 años, integrante de la familia Cañete, quien quedó a disposición de la Fiscalía de Delitos Juveniles. Barroso confirmó que el joven será imputado formalmente por su presunta participación en el homicidio.
Mientras la investigación avanza para determinar las circunstancias exactas del hecho y el arma utilizada, la Policía mantiene un operativo preventivo en el barrio ante el temor de nuevas represalias. "Son situaciones que se calman por un tiempo y luego vuelven a aparecer. Es un conflicto que lleva años y que resulta muy difícil de contener", advirtió Barroso.


