No pudieron hacerle la autopsia por el estado del cuerpo: cómo identificaron al hombre que se tiró al río Neuquén

La Justicia de Río Negro confirmó que el cuerpo hallado en la Isla Jordán de Cipolletti, a la altura de la Península Hiroki, pertenece a Héctor Luis Llamani, de 32 años, el hombre que el 20 de mayo se arrojó al río Neuquén para escapar tras ser sorprendido robando en el mirador del Este.
General17 de junio de 2026TNTN

Casi un mes después de su desaparición, la Justicia confirmó lo que la principal hipótesis ya sostenía. El cuerpo hallado el viernes 12 de junio en la Isla Jordán de Cipolletti, sobre el margen rionegrino del río Neuquén, a la altura de la Península Hiroki, pertenece a Héctor Luis Llamani, de 32 años, oriundo de Salta y radicado desde hacía años en el barrio Provincias Unidas de Neuquén capital.

Llamani había sido visto por última vez el 20 de mayo, en circunstancias que derivaron en su desaparición. Según trascendió, el hombre fue sorprendido infraganti robando elementos del interior de una camioneta en inmediaciones del mirador del Este, en la capital neuquina. Al ser increpado por el propietario del vehículo, escapó y se arrojó al río Neuquén con la intención de evitar ser detenido.

El hallazgo confirmó la hipótesis

El cuerpo apareció a solo metros del sector donde Llamani había ingresado al agua, un dato que reforzó desde el inicio la hipótesis del desenlace fatal. El hallazgo motivó un operativo conjunto entre la Policía de Río Negro y Neuquén, y aunque en un primer momento intervino la Fiscalía de la Provincia de Neuquén, la aparición del cuerpo en jurisdicción rionegrina trasladó la investigación a la Justicia de Río Negro.

Un cadáver demasiado deteriorado para la autopsia

Los restos fueron trasladados a la morgue judicial de General Roca, donde estaba previsto realizar la autopsia el martes. Sin embargo, la permanencia del cuerpo en el agua durante varios días provocó un avanzado estado de deterioro de los tejidos, lo que llevó a las autoridades a postergar el procedimiento en busca de condiciones más favorables. Finalmente, las condiciones críticas del cadáver no permitieron practicar la autopsia.

Ante esa dificultad, la Justicia recurrió a un método alternativo de identificación: el cotejo dactiloscópico, que consiste en comparar las huellas digitales del cuerpo hallado con los registros existentes en las bases de datos oficiales. Ese procedimiento fue el que finalmente permitió confirmar que se trataba de Héctor Luis Llamani, cerrando así casi un mes de incertidumbre sobre su paradero.